Florángel Urrusuno CarvajalI; Roberto Rodríguez FernándezII;; Regla Lidia Vázquez AbreuIII
IEspecialista de II Grado en Medicina General Integral. Máster en Atención Primaria de Salud. Universidad de Ciencias Médicas "Cdte. Manuel Fajardo". La Habana, Cuba.
IILicenciado en Ciencias Sociales. Dirección Nacional de Tránsito. La Habana, Cuba.
IIIEspecialista de I Grado en Medicina General Integral. Dirección Municipal de Salud del Cerro. La Habana, Cuba.
RESUMEN
La violencia doméstica es tan antigua como la humanidad. Se reconoce la violencia infantil, contra la mujer y al anciano El último grupo está conformado por una población en ascenso por las mayores expectativas de vida de los últimos años dadas, entre otros factores, por los avances médicos actuales y los estilos de vida saludables. Cuba tiene actualmente el 13 % de la población con 65 años y más y según estimados, para el 2020 existirán por primera vez más ancianos que niños. Por ello, en los próximos años habrá que seguir de cerca el trato a este grupo poblacional. Es de esperar que se incremente el abuso contra el anciano y el impacto de este abuso sobre la salud debe ser considerado. La gama de maltratos que puede sufrir el anciano incluye fundamentalmente, el abuso físico, emocional, financiero, sexual, por negligencia y la negación a brindarle ayuda. Garantizarles condiciones de vida que les ofrezcan independencia, protegerlos jurídicamente, crearles espacios adonde acudir para reclamar por las violaciones que pudieran sufrir y brindarles información a ellos y a la sociedad sobre las formas en que se puede manifestar el maltrato, son acciones que deben cumplirse con exactitud y que contribuirían a la prevención de la violencia.
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Fuente: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-34662010000200016&script=sci_arttext
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